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El sector aéreo vive momentos de zozobra. No sólo por
lo que le está ocurriendo sino por lo que está por venir. El
coronavirus ha impactado en su línea de flotación y
ha paralizado no sólo el negocio sino que ha puesto en
riesgo un intangible difícil de recuperar pero básico para
su supervivencia: la confianza. La pregunta para muchos
es obvia: Si el distanciamiento social es clave para
frenar al COVID-19, ¿cómo es posible confiar en
que uno no se va a contagiar en un habitáculo
cerrado y con poco espacio como la cabina de un
avión? La respuesta del sector apela a algo tan tangible y
alejado de la psique humana como la tecnología. Más
concretamente, al sistema de ventilación de sus
aviones.

Coinciden con esta idea de bajo riesgo desde la Asociación Internacional de
Transporte Aéreo (IATA), al remarcar que la posibilidad de contagio entre
pasajeros es muy baja, “debido al flujo de aire a bordo y a la disposición de los asientos”.
¿No está el aire viciado y es más sencillo contagiarse, sobre todo en vuelos largos?
No, pues el aire del avión se renueva constantemente. “Si no fuera así, nos
faltaría oxígeno para respirar”, apunta González. La cabina de un avión está presurizada para poder suministrar la cantidad de oxígeno que el cuerpo humano necesita, ya que si no lo estuviera, al disminuir con la altura el porcentaje de oxígeno del aire, quedaríamos faltos de oxígeno y entraríamos en hipoxia.
Repasamos más profundamente la importancia de los filtros
HEPA en los aviones comerciales y su eficacia ante virus en el
aire para seguridad de los pasajeros. Imagen principal Airbus.
En época de coronavirus y en las puertas de la reapertura de las
operaciones aéreas limitadamente en España y en muchos
países, profundizaremos en cuan seguro es volar en un avión
con respecto a la calidad del aire.

Aunque no todos los aviones son iguales, entre ellos difieren
filosofías en diseño de sistemas entre los cuales se encuentran
los sistemas de presurización, climatización y aire
acondicionado.
En previas entregas, hablamos del sistema de presurización y de
donde proviene el aire que está en cabina.
Por eso es que ahora hablaremos del sistema ambiental, este
sistema provee a la aeronave de aire fresco para la cabina y los
habitáculos donde se encuentran tripulación, pasajeros y
algunas veces carga, porque los compartimientos de carga
también se usan para el transporte de animales vivos.
Como mencionamos antes, en la mayoría de aviones, el aire que
entra en cabina proviene de etapas de compresión en los
motores del avión, este aire es sacado mediante válvulas
llamadas “de sangrado” y entra a presión a la cabina del avión. 
Dado que el aire cuando es sujeto a altas presiones del
compresor incrementa su temperatura, es redireccionado a
unidades de aire acondicionado, donde este aire es enfriado,
filtrado y mezclado con aire que entra también de tomas de
impacto directamente del exterior  y es ingresado a la cabina
después también de un proceso de regulación de presión
seleccionada.

Filtros HEPA

Dependiendo del diseño de la aeronave, en rasgos generales
este aire que entra y además es recirculado en un porcentaje
que está en alrededor del  50% en ciclos que cambian el aire en
alrededor de 20 a 30 veces por hora, pasan por filtros llamados
HEPA: “High-Efficiency Particulate Air”, estos filtros según la
Oficina de Ambiente, Salud y Seguridad de Estados Unidos en su
documento  DOE-STD-3020-2015 nos indica que son capaces de
retener hasta en un 99.95% impurezas en el aire que pasa a
través de ellos en tamaños de hasta 0.3 micrones haciéndolos

altamente eficientes. Estos filtros son elaborados de varias
capas de fibras artificiales distribuidas aleatoriamente dentro del
filtro. Esto hace que el aire que recircula tenga un alto grado de
pureza.
Sin embargo, aun cuando este aire puede ser considerado
seguro, la presencia de agentes contaminantes dentro de una
cabina hace que la contaminación o contagio pueda darse por
contacto cercano o directo entre pasajeros, por ello será
fundamental siempre el uso permantente de la mascarilla
durante toda la duración del vuelo.

Decálogo de buenas prácticas para viajar en avión

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha publicado una
hoja de ruta para reiniciar de forma segura los vuelos. Los 10 puntos más
importantes son los siguientes:

  1. Los viajeros deben completar un formulario electrónico con detalles
    acerca de su información de contacto (por si es preciso utilizarlo como
    rastreo). Lo más probable es que deba rellenarse antes de llegar al
    aeropuerto.
  2. En todos los puntos de acceso a los aeropuertos habrá que someterse
    a controles de temperatura.
  3. El distanciamiento entre personas dentro del aeropuerto tiene que ser
    de entre uno y dos metros.
  4. Será obligatorio usar mascarillas (tanto pasajeros como personal de
    aeropuertos y aerolíneas).
  5. El check in se hará antes de llegar al aeropuerto. El embarque se
    realizará mostrando los billetes impresos en casa o mediante los
    dispositivos móviles personales.
  6. La entrega del equipaje la harán los mismos viajeros, minimizando la
    interacción y manipulación de objetos entre el personal de las aerolíneas y
    los pasajeros.
  7. En la cabina del avión, habrá que llevar mascarilla y seguir las
    instrucciones del personal de a bordo.
  8. En el momento del desembarque, se controlará de nuevo
    la temperatura de los pasajeros.
  9. Durante los controles de aduana se tratará de minimizar el
    contacto (lecturas electrónicas de pasaporte, reconocimiento facial, etc.).
  10. La retirada del equipaje se deberá llevar a cabo de manera rápida y
    manteniendo la distancia social.

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